Si el embalaje indica IPX4 pero el vendedor promete funcionamiento tras inmersión, son declaraciones distintas. La protección frente a salpicaduras y la prueba por inmersión corresponden a exposiciones diferentes. Antes del ensayo se conservan marcado, posición de tapas y versión exacta de la descripción.
Si un informe compara el peso del frasco cerrado con la masa neta declarada, hay que comprobar si descontó el envase. Frasco, tapa y dosificador pueden variar. Deben distinguirse masa del producto, tara y volumen cuando éste sea la magnitud declarada.
Si el código de una caja se lee antes de envolverla pero después no, conserve ambos estados. El fallo del escáner de caja no demuestra alteración del número ni origen del producto. Importan pliegues, costura, reflejos y espacio libre del símbolo.
Si junto al código de lote aparecen restos de otra impresión, puede sospecharse una modificación posterior. Debe examinarse la etiqueta con su envase, no un fragmento limpiado: superposición de tintas, daños superficiales y adhesivo pueden aportar información distinta sobre el orden de las operaciones.
Placa sustituida tras una reparación: qué revelan sus fijaciones
Supongamos que un objeto reparado presenta una placa nueva y huellas de una fijación anterior. Se interpreta la sustitución como cambio de identidad aunque se desconozca el contenido de la placa antigua.
Un carácter del número de serie difiere entre el acta y la fotografía
Si el acta de recepción recoge un número y en la fotografía un carácter parece distinto, la diferencia no demuestra por sí sola una alteración de la marca. Una transcripción errónea, el ángulo, un reflejo, la suciedad o la calidad de la copia pueden generar lecturas diferentes. Cada registro e imagen debe vincularse a la pieza concreta.